Todo empezó en 2014…
Dos caminos que se cruzan en Barcelona.
Abdel llevaba años recorriendo el mundo como modelo internacional: entrenando cada día desde los 17, leyendo sobre nutrición y comprobando en su propio cuerpo que los pequeños hábitos lo cambian todo. Mónica era una apasionada de la vida saludable: le encantaba crear recetas sanas, vivía por el deporte y trabajaba en el FC Barcelona. Y sentía que ahora le tocaba a ella dar el paso y emprender. Ninguno venía de la restauración. Ninguno había gestionado un negocio de alimentación. Pero los dos vivíamos igual: cuidándonos de verdad, cada día.
En 2014 decidimos emprender juntos. Sin plan de negocio —nunca lo hemos tenido— y sin esperar a sentirnos preparados. Visto con perspectiva, éramos unos inconscientes. Y quizá por eso, doce años después, seguimos aquí.
"Nadie se siente preparado para perseguir un sueño. Se prepara mientras lo persigue."
Registramos la marca BeBo y firmamos un pequeño local en la plaza Francesc Macià. Las obras iban a durar un mes: duraron ocho, y ni siquiera quedaron terminadas. Ganamos el juicio, pero ningún juez te devuelve el tiempo ni la ilusión. Cuando por fin todo acabó, miramos la cuenta bancaria: –35 euros. Ese era todo nuestro patrimonio.
Podíamos leerlo como una señal para abandonar. Lo leímos como una razón para demostrar de qué estábamos hechos. Antes de abrir hicimos algo que pocos entendieron: nos fuimos unos días, no para escapar, sino para respirar y recordar por qué habíamos empezado. Volvimos con una sola decisión tomada: darlo absolutamente todo.
"Miramos la cuenta: –35 euros. Lo leímos como una razón para demostrar de qué estábamos hechos."
15 de septiembre de 2014.
Abrimos sin inversores, sin campañas y sin red. Abdel prensaba los zumos; Mónica atendía en caja. Aquella mañana los nervios pudieron con ella y rompió a llorar antes de empezar. Entonces entró el primer cliente. Y otro. Y otro más. Ese día vendimos toda la producción — y volvimos corriendo a preparar la siguiente.
Durante mucho tiempo nuestra rutina fue fácil de contar y muy difícil de vivir: de siete de la mañana a once de la noche, seis días a la semana. Tardamos un año en poder contratar a nuestra primera persona, y bastante más en aprender la lección más difícil de quien emprende: confiar y delegar.
"Cuando amas lo que haces, el cansancio pesa menos que el propósito."
Reinvertirlo todo. Otra vez.
En 2016 lo apostamos de nuevo y construimos nuestra cocina central: 300 m² donde seguimos elaborando cada producto a diario. Después llegó el COVID y sacudió los cimientos. Hicimos lo único que sabemos hacer: remangarnos. Abdel producía y atendía; Mónica repartía con la furgoneta por Sant Cugat, Sant Just, Esplugues, Castelldefels o Gavà. La respuesta fue tal que empezamos a abrir también los domingos.
Y en plena pandemia, cuando casi todo el mundo frenaba, abrimos el segundo local: BeBo Brunch & Juicery, en Sant Joan Bosco 51. Cuatro años perdiendo dinero sin soltar el timón, hasta sacarlo adelante. Abandonar nunca fue una opción.
En 2025, Anna Lewandowska nos invitó a formar parte de EDAN Studios con BeBo Wellness Corner, en Balmes 28. Para nosotros no era un tercer local: era la confirmación de que una idea que nació con –35 euros puede acabar compartiendo camino con proyectos que viven los mismos valores.
"Los grandes sueños no son de quienes nunca caen. Son de quienes deciden levantarse una vez más."
Hoy seguimos sintiendo los mismos nervios y el mismo respeto por cada botella que sale de nuestra cocina. Porque BeBo nunca ha ido de vender zumos: va de energía, de vitalidad, de tiempo para uno mismo. La salud no se construye con decisiones extraordinarias; se construye con pequeños rituales repetidos cada día.
Bienvenido a BeBo, BeBo lover. Esta historia también es tuya.
No vendemos zumos.
Vendemos tiempo. Vendemos salud en botella. Vendemos la posibilidad de cuidarte sin dejar de vivir.
BeBo no es una dieta que empiezas el lunes y abandonas el viernes. No es una moda que caduca la próxima temporada. Es un estilo de vida: el nuestro desde hace más de una década, y la de cada persona que ha entendido que cuidarse no le resta tiempo a la vida — se lo suma.
Ponemos el alma en cada botella porque detrás hay algo mucho más grande: devolverle algo a la ciudad que nos vio empezar, darle a la gente una opción real para cuidarse y dejar el mundo un poco mejor de como lo encontramos.
Si entrenas, trabajas duro, te recuperas en serio y quieres sentirte mejor cada día — bienvenido. Esto no es una marca: es un estilo de vida. Uno que no se sigue — se vive.
How it started
Two paths crossing in Barcelona.
Abdel had spent years travelling the world as an international model: training every day since he was 17, reading about nutrition and proving on his own body that small habits change everything. Mónica was passionate about a healthy life: she loved creating wholesome recipes, lived for sport and worked at FC Barcelona. And she felt it was now her turn to take the leap and build something of her own. Neither of us came from hospitality. Neither had ever run a food business. But we both lived the same way: truly taking care of ourselves, every single day.
In 2014 we decided to build something together. No business plan — we have never had one — and no waiting until we felt ready. Looking back, we were reckless. And maybe that is why, twelve years later, we are still here.
"Nobody feels ready to chase a dream. You get ready while you chase it."
We registered the BeBo brand and signed a small shop on Plaça Francesc Macià. The works were meant to take one month: they took eight, and were never even finished. We won the lawsuit, but no judge gives you back the time or the excitement. When it was finally over, we looked at the bank account: –35 euros. That was our entire net worth.
We could have read it as a sign to quit. We read it as one more reason to show what we were made of. Before opening we did something few people understood: we went away for a few days — not to escape, but to breathe and remember why we had started. We came back with a single decision made: to give absolutely everything.
"We looked at the account: –35 euros. We read it as a reason to show what we were made of."
15 September 2014.
We opened with no investors, no campaigns and no safety net. Abdel pressed the juices; Mónica ran the till. That morning the nerves got the better of her and she burst into tears before we started. Then the first customer walked in. Then another. And another. That day we sold the entire production — and ran back to make more.
For a long time our routine was easy to describe and very hard to live: seven in the morning to eleven at night, six days a week. It took a year before we could hire our first person, and quite a bit longer to learn the hardest lesson of building something: to trust and to delegate.
"When you love what you do, tiredness weighs less than purpose."
Reinvesting everything. Again.
In 2016 we bet it all again and built our central kitchen: 300 m² where we still make every product daily. Then COVID arrived and shook the foundations. We did the only thing we know how to do: roll up our sleeves. Abdel produced and served; Mónica delivered orders in the van across Sant Cugat, Sant Just, Esplugues, Castelldefels and Gavà. The response was such that we started opening on Sundays too.
And in the middle of the pandemic, when almost everyone was braking, we opened our second location: BeBo Brunch & Juicery, on Sant Joan Bosco 51. Four years losing money without letting go of the wheel, until we turned it around. Quitting was never an option.
In 2025, Anna Lewandowska invited us to join EDAN Studios with BeBo Wellness Corner, on Balmes 28. For us it was not a third location: it was confirmation that an idea born with –35 euros can end up sharing the road with projects that live the same values.
"Great dreams don't belong to those who never fall. They belong to those who decide to get up one more time."
Today we still feel the same nerves and the same respect for every bottle that leaves our kitchen. Because BeBo was never about selling juice: it is about energy, vitality, time for yourself. Health is not built on extraordinary decisions; it is built on small rituals repeated every day.
Welcome to BeBo, BeBo lover. This story is yours too.
We don't sell juice.
We sell time. We sell health in a bottle. We sell the chance to take care of yourself without giving up on living.
BeBo is not a diet you start on Monday and quit by Friday. It is not a fad that expires next season. It is a lifestyle: ours for over a decade, and that of everyone who has understood that taking care of yourself doesn't take time away from life — it gives it back.
We pour our soul into every bottle because behind it there is something far bigger: giving something back to the city that watched us begin, giving people a real option to look after themselves, and leaving the world a little better than we found it.
If you train, work hard, recover seriously and want to feel better every day — welcome. This is not a brand: it's a way of life. One you don't follow — you live it.
Com va començar
Dos camins que es creuen a Barcelona.
L'Abdel feia anys que recorria el món com a model internacional: entrenant cada dia des dels 17, llegint sobre nutrició i comprovant al seu propi cos que els petits hàbits ho canvien tot. La Mónica era una apassionada de la vida saludable: li encantava crear receptes sanes, vivia per l'esport i treballava al FC Barcelona. I sentia que ara li tocava a ella fer el pas i emprendre. Cap dels dos venia de la restauració. Cap havia gestionat un negoci d'alimentació. Però tots dos vivíem igual: cuidant-nos de veritat, cada dia.
El 2014 vam decidir emprendre junts. Sense pla de negoci —mai no n'hem tingut— i sense esperar a sentir-nos preparats. Vist amb perspectiva, érem uns inconscients. I potser per això, dotze anys després, encara som aquí.
"Ningú no se sent preparat per perseguir un somni. Es prepara mentre el persegueix."
Vam registrar la marca BeBo i vam signar un petit local a la plaça Francesc Macià. Les obres havien de durar un mes: en van durar vuit, i ni tan sols van quedar acabades. Vam guanyar el judici, però cap jutge no et torna el temps ni la il·lusió. Quan per fi tot va acabar, vam mirar el compte bancari: –35 euros. Aquest era tot el nostre patrimoni.
Podíem llegir-ho com un senyal per abandonar. Ho vam llegir com una raó per demostrar de què estàvem fets. Abans d'obrir vam fer una cosa que pocs van entendre: vam marxar uns dies, no per escapar, sinó per respirar i recordar per què havíem començat. Vam tornar amb una sola decisió presa: donar-ho absolutament tot.
"Vam mirar el compte: –35 euros. Ho vam llegir com una raó per demostrar de què estàvem fets."
15 de setembre de 2014.
Vam obrir sense inversors, sense campanyes i sense xarxa. L'Abdel premsava els sucs; la Mónica atenia a caixa. Aquell matí els nervis van poder amb ella i es va posar a plorar abans de començar. Llavors va entrar el primer client. I un altre. I un altre més. Aquell dia vam vendre tota la producció — i vam córrer a preparar-ne més.
Durant molt de temps la nostra rutina va ser fàcil d'explicar i molt difícil de viure: de set del matí a onze de la nit, sis dies a la setmana. Vam trigar un any a poder contractar la primera persona, i força més a aprendre la lliçó més difícil de qui emprèn: confiar i delegar.
"Quan estimes el que fas, el cansament pesa menys que el propòsit."
Reinvertir-ho tot. Una altra vegada.
El 2016 ho vam apostar de nou i vam construir la nostra cuina central: 300 m² on seguim elaborant cada producte diàriament. Després va arribar la COVID i va sacsejar els fonaments. Vam fer l'únic que sabem fer: arremangar-nos. L'Abdel produïa i atenia; la Mónica repartia amb la furgoneta per Sant Cugat, Sant Just, Esplugues, Castelldefels o Gavà. La resposta va ser tal que vam començar a obrir també els diumenges.
I en plena pandèmia, quan gairebé tothom frenava, vam obrir el segon local: BeBo Brunch & Juicery, a Sant Joan Bosco 51. Quatre anys perdent diners sense deixar anar el timó, fins a treure'l endavant. Abandonar mai no va ser una opció.
El 2025, l'Anna Lewandowska ens va convidar a formar part d'EDAN Studios amb BeBo Wellness Corner, a Balmes 28. Per a nosaltres no era un tercer local: era la confirmació que una idea nascuda amb –35 euros pot acabar compartint camí amb projectes que viuen els mateixos valors.
"Els grans somnis no són dels qui mai no cauen. Són dels qui decideixen aixecar-se una vegada més."
Avui seguim sentint els mateixos nervis i el mateix respecte per cada ampolla que surt de la nostra cuina. Perquè BeBo mai no ha anat de vendre sucs: va d'energia, de vitalitat, de temps per a un mateix. La salut no es construeix amb decisions extraordinàries; es construeix amb petits rituals repetits cada dia.
Benvingut a BeBo, BeBo lover. Aquesta història també és teva.
No venem sucs.
Venem temps. Venem salut en ampolla. Venem la possibilitat de cuidar-te sense deixar de viure.
BeBo no és una dieta que comences el dilluns i abandones el divendres. No és una moda que caduca la pròxima temporada. És un estil de vida: el nostre des de fa més d'una dècada, i la de cada persona que ha entès que cuidar-se no li resta temps a la vida — l'hi suma.
Posem l'ànima en cada ampolla perquè al darrere hi ha alguna cosa molt més gran: tornar-li alguna cosa a la ciutat que ens va veure començar, donar a la gent una opció real per cuidar-se i deixar el món una mica millor de com el vam trobar.
Si entrenes, treballes dur, et recuperes seriosament i vols sentir-te millor cada dia — benvingut. Això no és una marca: és un estil de vida. Un que no se segueix — es viu.